Cuentan que Arquímedes diseñó este vaso para controlar el consumo alcohólico y evitar que
los invitados a una fiesta abusasen tomando más de una cierta cantidad de vino.
Consiste de un vaso en cuyo interior
se encuentra un tubito que va a un orificio en el fondo del vaso.
Conforme se va llenando la copa se va cebando el sifón. Al añadir vino este permanece en su interior hasta que rebasa, llegando al tope del tubito entonces desplaza todo el aire que alojaba en su interior. Cuando se ceba por completo el sifón, el agua se salía por debajo del vaso y se vacía por completo, se quedaban sin nada, castigando la codicia de aquellos bebedores emperdenidos.



















